Luego de salir del espacio temporal al que se encontraba, Julián por fin regreso a su casa, se encontraba exhausto por el viaje agotador, durante el camino dibujo en su cabeza distintas escenas sobre el mismo escenario, eran situaciones distintas pero con el mismo final.
Resoplo fuerte al llegar a la puerta de su hogar, se terminaban las conjeturas, la realidad estaba detrás de un par de vueltas de llaves.

Su mano derecha giró una de las dos vueltas de la cerradura, y el tiempo se detuvo, las voces interiores comenzaron a atemorizarlo, sacó la vista de la cerradura y la depositó en el cielo buscando alguna respuesta, mientras era invadido por un sentimiento asfixiante que no le dejaba respirar con normalidad, no tendría el valor suficiente para la segunda vuelta, tomo una bocanada de aire y exhalo de forma interminable angustia.

Una angustia de época que lo atormentaba, irremediable y voraz, una balada eterna de sentimientos tristes; logro convivir con ella pero su última recaída lo expulso a otro tiempo, a un sitio sombrío y lejano de la cotidianidad con la que lograba combatirla.

Volvió a posar su ojos oscuros a la cerradura y soltó de su mano la llave, dio un paso atrás y pensó en salir corriendo y no volver jamas, pero rápidamente una voz interior aborto la iniciativa, – ¡Si ya estas aquí, para que correr!.
El impulso se detuvo, volvió sobre su paso y se paro de nuevo frente a la gran puerta blanca, lo inevitable se aproximaba y lo torturaba en modo Flashforward, las imágenes reaparecieron en su cabeza, se sucedían a gran velocidad y mostraban las distintos caminos hacia el mismo desenlace.

No soportaba mas esta situación, se armo del poco valor que le quedaba resoplando tres veces más, cerro los ojos, tanteo la llave con sus dedos hasta apretarla y girar la segunda vuelta para dejar que la angustia se convierta en realidad.

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Bloguero a tiempo parcial, las "Notas de Unit" es el lugar donde exploro sensaciones a través de las palabras.

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