Los auriculares Sony son para mí un hilo conductor al sentir, hay canciones que en determinados momentos de nuestra existencia nos transportan al mundo de las sensaciones, pueden ser de alegría, éxtasis, nostalgia, tristeza o cualquier adjetivo perteneciente al grupo emocional.

Hoy es un día de bajón y encima descubro una pieza hiriente, “Esquimal” de Adicta. Al sonar los primeros acordes me voy sumergiendo al mar de las inseguridades, cuando la voz de Toto entra por mis oídos, cierro los ojos y me dejo arrastrar hacia las profundidades, cada palabra repercute en mi pecho y la respiración se torna difícil. Al llegar el estribillo el hacha divide mi cuerpo de mi alma, ya no se pertenecen son dos entidades distintas y lo percibo.

La canción avanza con crudeza hacia un desenlace tortuoso, me siento más liviano y al abrir los ojos veo mi figura alejándose mientras floto en estas aguas pasionales sin el peso de mi carne.